La lección de Ise Jingu
abril 26
Apúntate a la única newsletter que no molesta:
Suscríbete aquí
|
|
Hay cosas que parecen un sinsentido pero que son justo lo contrario. En Japón, un país muy dado a esos detalles que parecen nímios pero son trascendentales, existe un santuario que reconstruyen de cero cada 20 años. Desde hace más de 13 siglos, los monjes del Santuario de Ise Jingu, en el sur de país, construyen el mismo santuario, su santuario, una y otra vez firmes en su creencia de que la naturaleza muere y renace en periodos de 20 años. Lo hacen manteniendo la misma arquitectura y espacios y usando la madera de ciprés japónes que convenientemente han plantado años antes, en un flujo sin fin en el que la misma estructura se recrea una y otra vez con casi los mismos materiales y en la que participan no solo los monjes, sino todo el pueblo, conscientes de participar en un rito trascendental, que vivirán muy pocas veces en su vida. Como si de repente hubieran entendido que ese edificio, ese diseño, resumiera tan bien el propósito para el que había sido realizado que nada le falta. Ni le faltará. Si nos ponemos un poco estupendos y filosóficos, lo del Santuario no es más que la forma de los monjes de representar físicamente –sintetizar– el ciclo de la vida y la muerte –su tesis es que cada 20 años– para responder a una realidad que dice otra cosa –la antítesis, es decir, que no es exactamente así y no todo muere a los 20 años–. Esto de Tesis, Antítesis y Síntesis es algo que dábamos en filosofía pero que, como casi todo lo que la filosofía toca, sirve para todo. Incluido lo nuestro. Si un plan de negocio es una tesis el mercado es su antítesis. Yo creo esto, pero el mercado (o la parte del mercado que tú estás viendo) cree esto otro. Entonces, en este escenario nuestro trabajo no es más que encontrar una síntesis. Nos dedicamos a poner cosas juntas, conectarlas y reducirlas a un mínimo mensaje viable capaz de resumir lo complicado en comprensible. Como un pintor que captura en un cuadro todas las emociones de un paisaje y su estación. Como un escritor que resume en tres adjetivos la complejidad humana, nuestro trabajo es traducir una organización a palabras, símbolos e ideas capaces de perdurar el tiempo suficiente como para ser comprendidas. Si hubiera una fórmula, que no la hay, podríamos decir que nuestro trabajo es mejor cuanto más tiempo perdura: una buena síntesis muta con el tiempo pero, como el barco de Teseo, sigue sosteniendo y ayudando a comunicar la misma tesis, la misma verdad inmutable. Aunque en realidad, todo haya cambiado. Hay trabajos peores. La cita del mes Para entender cómo funciona algo, antes tenemos que entender cómo llegó a ser como es. John Brockman en Eso lo explica todo Para estar al día
Recién horneados: proyectos destacados
Un objetivo ambicioso pero claro: en un entorno digital cada vez más exigente, la Cámara de Comercio enfrentaba al reto de trasladar su relevancia física al plano online. Para leer con calmaConviene saber de dónde venimos para entender dónde vamos o, quizá más bien, dónde estamos. En un mundo en que todo parece ser transformado por la IA, este texto nos lleva hasta los orígenes para entender en qué momento nos situamos. Todos caminamos sobre hombros de gigantes. Este artículo nos cuenta la historia de cómo la empresa mejor diseñada de la historia, Apple, bebe de Dieter Rams y de la filosofía de diseño que creó en Braun. Para mejorar procesos
Instagram Discovery: Motivaciones visuales Miscelánea
😂 El chorradón |
¿Te ha gustado? ¡Difunde la palabra!
Edición y reflexiones locas: Alex Sanz
Diseño e ilustración: Irene Aguilar
¡Eh! ¡Lo de las cooooookies!
La vida es eso que pasa entre aceptación y aceptación de cookies. Pero es lo que hay: las necesitamos para saber si presentamos bien lo que hacemos (para que puedas entendernos mejor). Controla o cámbialas en la página de preferencias o lee más sobre nuestra Política de Cookies.